Consejos II
Hasta el siglo XX, en la que fue sustituida por el azúcar, la miel ha sido el edulcorante por excelencia de todas las culturas. Hipócrates en el siglo V a. C., la recomendaba a sus pacientes para alcanzar la longevidad, los griegos consideraban que una dieta constituida por miel era muy importante para el refinamiento del alma y el cuerpo y Mahoma decía que la miel era un remedio para todas las enfermedades.
Estas son algunas de las propiedades medicinales de la miel:
A nivel respiratorio es expectorante y antibiótica, sedante en las afecciones de garganta, el asma y los estados gripales.
Corazón y sistema cardiovascular: La miel tiene efectos sobre la permeabilidad y dilatación de los vasos sanguíneos, en especial los coronarios. Actúa también sobre las inflamaciones del músculo cardíaco, sobre la tensión arterial y mejora el estado de las paredes arteriales, por lo que puede ayudar en el tratamiento de la arteriosclerosis.
Efectos cicatrizantes: El poder antibacteriano de la miel se utiliza con éxito en heridas, llagas abiertas, forúnculos y quemaduras, incide en el crecimiento de células que reparan los tejidos.
Aporte energético: Esta claro que la miel, por su contenido de azúcares, aporta energía al organismo. La miel es de asimilación directa por lo que se transforma rápidamente en energía.
Riñones y vías urinarias: La miel tiene un efecto diurético, aumenta la vaso dilatación y ayuda a combatir las infecciones de estas vías y la formación de cálculos.
Aplicaciones terapéuticas
- Alcoholismo: Activa la eliminación del alcohol en la sangre.
- Estómago: Se emplea en úlceras y dolores de estomago ( tomas 30 Gr. Por la mañana )
- Huesos: la miel es recalcificante óseo y dental.
- Sangre: aumenta la hemoglobina.
- La miel tiene un efecto sedante, con el cual puede ayudarnos a descansar y se utiliza en tratamientos antiestrés, la miel atenúa los brotes alérgicos de la polinosis y se recomienda, como preventivo, una cucharada de miel después de cada comida.
La miel contiene todas las vitaminas que los bromatólogos o expertos en nutrición consideran necesarias para la salud: las del grupo B, tiamina, niacina, riboflavina, ácido pantoténico, piridonxina y biotina, además de ácido ascórbico o vitamina C.
Todas ellas juegan un papel fundamental en la nutrición humana.
Y a diferencia de las frutas y verduras, que pierden parte de su contenido vitamínico durante la cosecha, almacenaje y preparación, la miel - a menos que se caliente - no pierde nunca sus vitaminas. Contiene todos los minerales que son esenciales para la salud: hierro, fósforo, aluminio y magnesioitaminas.
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