Orlando Mario Punzi
Los camellos
Da de beber a los camellos. . . Hablo
de la marcha por luengos arenales,
magros oasis, lunas abismales
donde Juan clama y enceguece Pablo.
Mirra y oro converjan al retablo
de tus preces. . . Inciensa lo que vales,
y a pura contrición vence tus males
y las cuarenta dádivas del diablo.
Da de beber a los camellos. . . Tales
y tantas las heridas del venablo
del cansancio, la sed inmemoriales,
que cuando digas "Dios", desde el vocablo
las llamas arderán en los zarzales
y sonreirás al Niño del Establo.
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