Prueba de la importancia que Virgilio daba a la apicultura es que dedicó un libro entero, el cuarto, de su obra Las Geórgicas a esta tarea, y sus palabras iniciales son: "Ahora voy a proseguir cantando el celestial don de la áurea miel".
Más adelante, cuenta la siguiente leyenda:
Aristeo, hijo del dios Apolo, poseía un colmenar. Pero quiso seducir a Eurídice, mujer de Orfeo, y esta, escapando a sus proposiciones, murió de una picadura de serpiente. Orfeo para vengarse destruyó el colmenar de Aristeo. Para calmar la ira de los dioses enojados por su falta, Aristeo sacrificó cuatro toros y cuatro novillos: de sus entrañas salieron nuevos enjambres gracias a los cuales Aristeo pudo reconstituir su colmenar y enseñar la apicultura a los hombres. Como los antiguos griegos, pensaba que las abejas nacían espontáneamente de cadáveres de animales.
Una observación: la creencia de que las abejas, igual que las moscas, nacían de los cadáveres en descomposición se mantuvo hasta la edad moderna, siendo recién refutada por los descubrimientos de Pasteur.
Seguiremos recorriendo la literatura y compartiendo con ustedes las opiniones de los autores sobre la miel y su importancia.
Rodolfo Prat
Enero de 2004